THE ISLAND OF NEVERLAND: cuando la magia deja de ser un cuento y se convierte en una aventura que puedes vivir

¿Y si Nunca Jamás no fuera un lugar al que escapar, sino un mundo al que, por unas horas, pudiéramos regresar?

Hay espectáculos que vas a ver y otros en los que te adentras. The Island of NEVERLAND, en Espacio Delicias, pertenece a esa segunda categoría. Porque aquí la aventura no empieza cuando se apagan las luces ni cuando se levanta un telón. Empieza mucho antes, en el mismo instante en el que cruzas la puerta y dejas atrás el mundo real.Y entonces sucede algo maravilloso: vuelves a mirar con ojos de niño.

La propuesta de LETSGO y Balich Wonder Studio nos invita a viajar al universo de Nunca Jamás a través de una experiencia inmersiva de gran formato que combina teatro, circo contemporáneo, acrobacias aéreas, escenografía y tecnología. Pero lo más interesante es que no se limita a reinterpretar la historia que todos conocemos. Construye su propio universo, con nuevos personajes, otros conflictos y una aventura que busca sorprendernos desde una perspectiva diferente. Aquí no vienes solamente a mirar: vienes a formar parte de la historia.Una isla que se descubre paso a paso. La experiencia se divide en dos momentos que se complementan. Primero, recorremos la isla, descubrimos sus rincones y nos encontramos con personajes que parecen haber escapado de un sueño. Podemos explorar, interactuar y dejarnos llevar por la curiosidad, incluso elegir nuestro bando: ¿tribu o piratas?Y, seamos sinceros, ¿quién no ha fantaseado alguna vez con enrolarse en una tripulación pirata? Ese primer recorrido es una invitación a jugar, a observar y a recuperar esa capacidad de asombro que los adultos vamos dejando olvidada entre las prisas, las obligaciones y las rutinas.

Después llega el gran espectáculo escénico, donde la aventura cobra otra dimensión y las diferentes disciplinas artísticas se ponen al servicio de la narración.La isla se transforma en escenario y el escenario parece perder sus límites. La sensación es la de estar dentro de un mundo que no se contempla desde fuera, sino que te envuelve. Un reparto que da vida a la fantasía.

Al frente de esta aventura encontramos a Gabriel Lemière como Peter Pan, el espíritu libre que representa esa necesidad de seguir creyendo en lo imposible; Cristina Cigüela como Campanilla, ligada a la magia y al universo de las hadas; Inés Castrillo como Tigrilla, y Anna Saskia Stickler como Tempesta, la hija del Capitán Garfio, que aporta una nueva perspectiva a esta historia.

Y, por supuesto, hay un personaje al que resulta imposible perder de vista: Eduardo Ferrés como el Capitán Garfio. Su presencia nos devuelve a uno de los grandes antagonistas de la imaginación colectiva, ese pirata que forma parte de nuestros recuerdos de infancia y que aquí vuelve a navegar por aguas desconocidas.

Junto a ellos, Dillon Vance, Anthony Brew, Julian Callarí, Ricardo Herrera Muñoz, Niklas Letellier, Sébastien Van de Walle, Jonay Peña, Juan Antonio Pereira, Oskar Mauricio, Euan Michael Realin, Gwenaëlle Medjeumen, Cristina Caballero, Marian Alquézar y Sara Gómez forman parte de un elenco internacional que contribuye a dar vida a este universo.Y merece la pena detenerse en el trabajo físico que exige una producción de estas características. El circo contemporáneo y las acrobacias aéreas no son un mero adorno: se convierten en parte fundamental del lenguaje del espectáculo. Hay un trabajo colectivo detrás de cada imagen, cada movimiento y cada instante que parece desafiar las leyes de la gravedad.

Porque hacer que algo extraordinario parezca posible requiere mucho más que magia. Mucho más que Peter Pan, uno de los aspectos más interesantes de The Island of NEVERLAND es que no pretende ser una representación convencional del cuento de Peter Pan. Toma la esencia de aquel universo que nos enseñó a volar con la imaginación y la transforma en una experiencia escénica contemporánea. La tecnología, la iluminación, el sonido, el movimiento y la escenografía trabajan juntos para crear imágenes de gran impacto visual.

Es una apuesta ambiciosa que demuestra hasta qué punto las artes escénicas pueden dialogar con nuevos formatos de entretenimiento sin renunciar a algo esencial: la capacidad de contar historias.La producción, dirigida creativamente por Simone Ferrari y Lulu Helbaek, apuesta por un lenguaje visual que busca sorprender y por una experiencia en la que el público forma parte del viaje desde el primer minuto.Y eso cambia nuestra manera de acercarnos al espectáculo. Ya no se trata únicamente de preguntarnos qué va a pasar, sino de dejarnos llevar por todo lo que vamos descubriendo.El verdadero secreto de Nunca Jamás.

Hay algo que me gusta especialmente de las historias que nos devuelven a la infancia: nos recuerdan que la imaginación no tiene fecha de caducidad. A veces necesitamos una isla imposible, un barco pirata o un personaje que nos invite a jugar para darnos cuenta de que seguimos teniendo dentro a ese niño que se emocionaba con cualquier aventura. Y quizá esa sea una de las grandes virtudes de una propuesta como esta: recordarnos que la fantasía no está reñida con crecer.The Island of NEVERLAND apuesta por la espectacularidad, por la mezcla de disciplinas y por una forma diferente de vivir el entretenimiento. Su mayor atractivo está en convertir todo un espacio en un universo propio y en invitarnos a recorrerlo antes de sentarnos a disfrutar de la parte escénica. ¿Es un espectáculo para quienes buscan una experiencia diferente? Sin duda, tiene muchos ingredientes para sorprender a quienes disfrutan de la fantasía, el circo y las grandes producciones visuales.Pero yo me quedo con una idea que va más allá de las acrobacias, las luces y los escenarios: qué bonito es encontrar lugares que nos permitan dejar de ser espectadores de nuestra propia rutina para convertirnos, aunque solo sea durante unas horas, en protagonistas de una aventura.Porque crecer es inevitable. Dejar de soñar, no.

Y si algo nos enseñó Peter Pan es que, mientras conserve un lugar en nuestra imaginación, Nunca Jamás seguirá existiendo.

Mi conclusión: una propuesta inmersiva ambiciosa, visual y diferente, que transforma Espacio Delicias en una isla de fantasía y nos invita a redescubrir el placer de jugar, explorar y dejarnos sorprender.

Y ahora decidme una cosa: ¿vosotros seríais de la tribu o del equipo pirata?

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