Un matrimonio sin filtros…y sin anestesia

Hay obras que entretienen… y luego está Un matrimonio sin filtros, que directamente te remueve por dentro.

Ahora mismo está en cartel en el Teatro Maravillas, hasta el 28 de junio de 2026, y no es casualidad que no dejen de colgar el cartel de sold out.

Porque cuando algo conecta así… se nota. Sales del teatro con una sensación rara: entre la risa incómoda y ese pensamiento que no te abandona camino a casa. Porque sí, te hace reír… pero sobre todo te hace pensar. Y mucho.

La obra pone sobre la mesa temas muy actuales: la adicción al móvil, la incomunicación, el desgaste de una relación tras años de convivencia… Aquí vemos a una pareja que, después de 15 años de matrimonio, decide separarse, pero con una vuelta de tuerca brutal: hacen custodia compartida… de la casa. Sí, como lo lees.Y por si fuera poco, para decidir quién se queda con ella, entran en un reality show que lo expone absolutamente todo. Intimidad convertida en espectáculo. Problemas reales convertidos en entretenimiento. Y tú, como espectador, no puedes dejar de preguntarte: ¿hasta qué punto hemos normalizado esto?

Y si el planteamiento ya es potente, las interpretaciones de Marta Hazas y Javier Veiga son una auténtica barbaridad. Ambos están brillantes, con una química y una verdad escénica que te atrapan desde el minuto uno. No interpretan: viven. Te hacen sentir que estás viendo algo demasiado real.

Hay momentos en los que te reconoces. Otros en los que te incomodas. Y algunos en los que, inevitablemente, te replanteas cosas… como cuánto tiempo pasamos mirando una pantalla en lugar de mirarnos a los ojos.

Porque esa es la magia de esta obra: no te deja indiferente.Un matrimonio sin filtros no es solo teatro. Es un espejo. Y no siempre devuelve una imagen bonita… pero sí necesaria.Una de esas obras que te hacen cambiar el chip.

Y por eso… no dejan de hacer sold out.

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