Godspell: un musical que puede generar prejuicios… hasta que empiezan a cantar

En el Gran Teatro Pavón se puede ver estos días Godspell (hasta el 28 de marzo),un espectáculo que, siendo sinceros, puede despertar cierta duda antes de sentarte en la butaca. Su punto de partida está en las enseñanzas de Jesús y no todo el mundo conecta de primeras con historias que parten de ese universo.


Esta nueva versión está dirigida por Antonio Banderas y parte de la adaptación de Emilio Aragón, que acerca este clásico del teatro musical a un lenguaje contemporáneo y muy dinámico. Además, hay algo que se agradece mucho: todo ocurre en riguroso directo. Las voces, la música y la energía suceden en el momento, delante del público, y eso hace que cada función tenga una verdad única.

En el centro está Ferran Fabá, que interpreta a Jesús con una voz cálida y muy controlada. Su timbre tiene algo muy envolvente, y eso hace que el personaje resulte cercano y humano, alejándose de cualquier solemnidad excesiva. Desde el escenario consigue conectar con el grupo y con el público con una naturalidad que sostiene gran parte del espectáculo.
Frente a él aparece Hugo Ruiz como Judas, aportando un contraste mucho más intenso. Su interpretación tiene fuerza dramática y su voz posee una potencia que introduce tensión en los momentos clave de la historia.


Entre las voces femeninas encontramos momentos muy interesantes. Laia Prats, que interpreta a María Magdalena, destaca por una voz muy limpia y luminosa, con una sensibilidad que encaja perfectamente en los momentos más emotivos del espectáculo.


Paula Díaz es, sin duda, una de las voces que más impactan de la función. Su voz es brutal: potente, con carácter y con una proyección impresionante que llena el teatro y hace que el público se quede completamente atrapado.


También me sorprendió muchísimo Paula Moncada. Estoy acostumbrada a verla en otros registros, pero aquí me encantó descubrir un toque flamenco que no conocía en ella, que aporta una personalidad muy especial al musical.
Junto a ellas, Estíbalitz Ruiz aporta energía y seguridad vocal, mientras que Teresa Abarca suma una presencia muy luminosa y una voz dulce que equilibra muy bien el conjunto.


Entre los intérpretes masculinos, Javier Ariano demuestra una presencia escénica muy sólida y una voz proyectada que sostiene perfectamente los números grupales. Álex Chavarri aporta frescura y dinamismo, con una interpretación muy versátil que encaja con el ritmo del espectáculo. Álex Parra suma carisma y naturalidad, con una voz muy agradable que funciona muy bien dentro del ensemble.


El reparto funciona como un auténtico equipo, y eso se nota especialmente en la representación de la última cena, un momento donde la emoción colectiva del grupo se siente de verdad y donde las voces del ensemble brillan como un solo instrumento.

La sensación al salir:
Puede que Godspell no sea un musical que todo el mundo elegiría de primeras por su temática. Es normal.


Pero una vez empieza, el espectáculo demuestra que el teatro también va de algo muy simple: artistas con talento entregándolo todo en escena.


Y cuando sales del Gran Teatro Pavón, te das cuenta de que lo que realmente te llevas contigo…
son las voces!!!✨

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